Abordaremos la urgencia de enseñar a niños, jóvenes y familias a reconocer la voz de Dios. A través de la historia de Samuel y Elí, se confronta la realidad de que es posible crecer en contextos religiosos sin conocer personalmente al Señor. Nuestra responsabilidad es ayudar a la próxima generación escuchar y responder a la voz de Dios. Conectaremos este aprendizaje con aplicaciones prácticas por etapas de desarrollo, llamando a una crianza centrada en relación, discernimiento y obediencia.
Notas de acompañamiento:
SESIÓN 1 – DESCARGAR para imprimir
Aprendiendo a reconocer la voz de Dios
Texto base: 1 Samuel 3
Contexto bíblico
- Final de la época de los jueces
- Israel sin rey ni templo
- El tabernáculo como centro espiritual
Personajes
- Elí: líder espiritual
- Samuel: un niño
- Dios: quien habla
El llamado de Dios – 1 Samuel 3
- “En aquellos días no era común oír palabra del Señor”
- No porque Dios no hablara, sino porque el pueblo no escuchaba
Lo que sucede en el texto
- Dios llama a Samuel repetidas veces
- Samuel confunde la voz
- Elí discierne que es Dios
- Samuel aprende a responder
Frase central
- “Habla, Señor, que tu siervo escucha”
Observación clave
Samuel:
- Vivía en un lugar santo
- Servía al sumo sacerdote
- Conocía las rutinas religiosas
- Era obediente y confiable
👉 Pero no conocía la voz del Señor
Advertencia
- Es posible conocer la cultura cristiana
- Sin conocer personalmente a Dios
Tres verdades clave
1. Dios llama a los niños
- Dios no espera adultez ni perfección
- Dios habla a los niños directamente
Pregunta clave
- Cuando Dios llama hoy, ¿a quién acuden los niños?
2. Saber de Dios no es lo mismo que conocer a Dios
- Samuel sabía de Dios
- Pero no lo conocía
Conocer a Dios implica
- Relación
- Lealtad
- Vulnerabilidad
Enfoque
- La meta no es información ni comportamiento
- La meta es relación con Dios
3. El rol del adulto
- Elí no habló por Dios
- No reemplazó a Dios
- Enseñó a Samuel cómo responder
Principio
- El adulto apunta a Dios
- No ocupa el lugar de Dios
Aplicaciones prácticas por edades
Infancia (0–6 años)
- Seguridad
- Confianza
- Dios como cercano
Niñez (7–11 años)
- Discernimiento básico
- Biblia como medio por el cual Dios habla
Adolescencia (12–18 años)
- Identidad
- Dirección
- Espacios para preguntas reales
Jóvenes adultos
- Vocación
- Misión
- Integrar fe y vida
Desafío final
- ¿Estoy aprendiendo a escuchar la voz de Dios?
- ¿Sé cómo responder?
- ¿Estoy ayudando a otros a hacer lo mismo?
Cierre
- Escuchar la voz de Dios comienza con un corazón dispuesto
- La respuesta correcta sigue siendo la misma:
“Habla, Señor, que tu siervo escucha.”


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